El rugby requiere mujeres y hombres de espíritu sabio.
Carlos Mauricio Pereyra Caballero
El rugby no es solo corazón, cabeza y coco. Tropezando
en el campo a causa de victorias pasadas descubrí y comprendí una faceta tan sutil y elegante del
rugby que no puede continuar siendo ignorada. El rugby requiere también un
espíritu, uno indomable y paradójicamente moldeable. Requiere una fuerza espiritual de transformación
interna y de dominio propio necesarios para tener el poder de triunfar, no
solamente para los estándares del mundo deportivo y sus aficionados, sino y sobre todo el triunfo de nuestros sueños,
nuestro carácter, nuestros pensamientos, nuestras convicciones e ideales.
Para todo ello, el camino no será fácil, debemos
ser capaces de cultivar el amor al prójimo y entender el sacrificio que
conlleva una amistad sincera; tendríamos que ser capaces de entregarnos a una lucha
tenaz y comprometernos con ella; adoptar valores como la solidaridad, humildad,
fraternidad y definitivamente asumir una actitud de constante superación, no
solamente individual sino grupal como seres sociales que somos. Nos encaminamos -a lo que acepten el reto- en una vida de sabiduría y mi anhelo es jamás abandonar, pero ¿qué sería de un sabio solo por el mundo? fracasaría. Unidos somos poderosos y
perfectos, unidos garantizamos nuestra victoria.
Camaradas, el rugby ayuda a moldear nuestros espíritus
para ser hombres de bien, amigos verdaderos, compañeros de vida y padres que
aman y se entregan, no solo porque hay que hacerlo, sino por los motivos
correctos. Es
necesario tomarnos un minuto para hacer un diagnostico y hablar con nuestro
espíritu: ¿Cuál es nuestra motivación para continuar? ¿Fomentamos en nosotros
mismos y en los demás con disciplina los valores correctos, los valores del
rugby, los valores de Dios? ¿Merecemos ser llamados campeones?
Así paso a paso, avanzando en lo que amamos, sin
darnos cuenta jugar rugby es quizás lo más sabio que hacemos. Estamos tan involucrados
con el rugby y su filosofía que no notamos que es Dios quien colocó esa pasión en nuestros corazones, pasión que nos hace
bien, que hace que hagamos el bien y lo hagamos bien. Somos guerreros y la primera y más importante
lucha se encuentra en nuestro interior, ganarla es fundamental para que nuestra
victoria pueda expandirse al exterior, de esa forma inspirar y ser ejemplo de
otras almas, cuerpos, mentes y cocos. Luchemos
pues con sabiduría, seamos dignos de ser llamados campeones. Agradezco que pueda aprender
estos valores caminando con mis hermanos. Gracias a Dios por el Rugby.
Tenei te tangata puhuru huru
Se trata de los hombres fuertes
Nana nei i tiki mai
que fueron a buscar el sol
Whakawhiti te ra
Y lo hicieron brillar otra vez
A upane kaupane whiti te ra!
¡Un paso hacia adelante, Otro hacia adelante....el Sol brilla!
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