El mejor partido de la historia

sábado, 28 de febrero de 2015

El rugby forma mujeres y hombres de espíritu sabio






El rugby requiere mujeres y hombres de espíritu sabio.


Carlos Mauricio Pereyra Caballero
El rugby no es solo corazón, cabeza y coco. Tropezando en el campo a causa de victorias pasadas descubrí y comprendí una faceta tan sutil y elegante del rugby que no puede continuar siendo ignorada. El rugby requiere también un espíritu, uno indomable y paradójicamente moldeable. Requiere una fuerza espiritual de transformación interna y de dominio propio necesarios para tener el poder de triunfar, no solamente para los estándares del mundo deportivo y sus aficionados, sino y  sobre todo el triunfo de nuestros sueños, nuestro carácter, nuestros pensamientos, nuestras convicciones e ideales.

Para todo ello, el camino no será fácil, debemos ser capaces de cultivar el amor al prójimo y entender el sacrificio que conlleva una amistad sincera; tendríamos que ser capaces de entregarnos a una lucha tenaz y comprometernos con ella; adoptar valores como la solidaridad, humildad, fraternidad y definitivamente asumir una actitud de constante superación, no solamente individual sino grupal como seres sociales que somos. Nos  encaminamos -a lo que acepten el reto- en una vida de sabiduría y mi anhelo es jamás abandonar, pero ¿qué sería de un sabio solo por el mundo? fracasaría. Unidos somos poderosos y perfectos, unidos garantizamos nuestra victoria.

Camaradas, el rugby ayuda a moldear nuestros espíritus para ser hombres de bien, amigos verdaderos, compañeros de vida y padres que aman y se entregan, no solo porque hay que hacerlo, sino por los motivos correctos. Es necesario tomarnos un minuto para hacer un diagnostico y hablar con nuestro espíritu: ¿Cuál es nuestra motivación para continuar? ¿Fomentamos en nosotros mismos y en los demás con disciplina los valores correctos, los valores del rugby, los valores de Dios? ¿Merecemos ser llamados campeones?

Así paso a paso, avanzando en lo que amamos, sin darnos cuenta jugar rugby es quizás lo más sabio que hacemos. Estamos tan involucrados con el rugby y su filosofía que no notamos que es Dios quien colocó esa pasión en nuestros corazones, pasión que nos hace bien, que hace que hagamos el bien y lo hagamos bien. Somos guerreros y la primera y más importante lucha se encuentra en nuestro interior, ganarla es fundamental para que nuestra victoria pueda expandirse al exterior, de esa forma inspirar y ser ejemplo de otras almas, cuerpos, mentes y cocos. Luchemos pues con sabiduría, seamos dignos de ser llamados campeones. Agradezco que pueda aprender estos valores caminando con mis hermanos. Gracias a Dios por el Rugby.


Tenei te tangata puhuru huru

Se trata de los hombres fuertes

Nana nei i tiki mai

que fueron a buscar el sol

Whakawhiti te ra

Y lo hicieron brillar otra vez

A upane kaupane whiti te ra!

   ¡Un paso hacia adelante, Otro hacia adelante....el Sol brilla!




























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